La Gente No Cambia Solo Se Porta Bien Cuando Quiere Algo - Desde las cuencas vacías de esas calaveras que la gente usa como si fuesen ositos de peluche, desde sus mandíbulas contraídas en una risa sardónica, nos mira y se burla de nosotros el señor de las calaveras, cuyo símbolo calavérico se infiltra subliminalmente en las conciencias de sus rebaños.